Nato en el pueblo de Becanchen en Yucatán el
12 de julio 1969, se crió en Felipe Carrillo Puerto donde la familia se
trasladó cuando el tenía todavía 7 años. Desde joven sintió la transportación
hacia las artes, y en particular hacia la pintura, por tal motivo se acercó a
los 13 años al taller que dirigía el Maestro Jorge Antonio Corona Noriega. Fue de
los últimos alumnos de este Maestro, todavía presente en los corazones de los
carrilloportenses, que llegando desde la ciudad de México trajo en esta tierra
casi virgen el sentido del arte pictórico. Rubén trabajó en el taller por casi 6
años, hasta la muerte del Maestro, aprendiendo así las técnicas básicas de la
pintura y decoración. Siguió sus estudios en Cuernavaca donde siguió el curso de
pintura mural bajos las enseñanzas de Silverio Saiz Zorilla. Regresando en Quintana
Roo cooperó en varios murales entres lo cuales recordamos el mural “Un pueblo
en marcha” que hoy se puede admirar en la Casa de la Cultura y el mural “La
educación” que se encuentra en el centro regional de educación normal para
maestros de preescolar. A partir desde entonces se dedicó puramente a la
pintura a parte un breve periodo que dedicó a la creación de escenografías en
los hoteles de la Riviera Maya. Actualmente trabaja en su taller y por las
mañanas enseña pintura en la Casa de la Cultura de Felipe Carrillo Puerto.
Mientras el mundo todavía discute si existe o no
un movimiento mundial contemporáneo que abarque a todas las artes en un sistema
filosófico nuevo, Rubén pinta logrando plasmar sus visiones con nuevas técnicas
y consistencias, haciendo brotar desde las más puras raíces de su tierra maya unas
imágenes frutos del más adelantado pensamiento contemporáneo: a la cual muchos
llaman a esta trasmigración del pasado hasta el presente con una poética simple
y sincera el New Age. Entre sus últimos cuadros más significativos encontramos
la visión del inframundo maya llamado “La entrada de Xilbabá” en la cual se
perfila una interpretación personal de la misma leyenda inscrita en el Popul
Vuh. Así mismo el cuadro “Nuestra X-tabay” nos hace ver como en una costumbre
muy contemporánea de las bailarinas-desnudistas de los bares se traslada la
leyenda de la “amante y asesina de hombres”. Refinada y elocuente la visión del
baile de la mujer con su propia muerte que Rubén expresa en la “Danza macabra”,
técnica mista en oleo y acrílico con partes ligeramente en relieve, 70x90. Muy
interesante su actual periodo en el cual expresa las huellas del presente proyectadas
en el futuro.